Crónica de una protesta
Los actos
- 7 de diciembre de 2022: Dina Boluarte asciende a presidenta del Perú. Luego del fallido intento de golpe de estado de Pedro Castillo; quien acorralado por las acusaciones de corrupción y con rumores de la pronta salida a la luz información que validaría las acusaciones; el congreso; igual de embarrado que el presidente, con acusaciones de violación y de redes de prostitución; lo vacó por Incapacidad Moral y le pasó la banda presidencial a la vicepresidenta Dina Ercilla Boluarte Zegarra.
- Los siguientes 2 días: Dina declara que se queda hasta 2026 y hace gestos de "amistad" al congreso. Estos actos fueron vistos como traición, las personas pedían adelanto de elecciones y "que se vayan todos". El congreso es visto como un ente corrupto hasta la médula y las acciones de vacancia junto con la visión de sometimiento de la nueva presidenta; a pesar de ser legalmente la presidenta; se vieron como un "golpe de Estado parlamentario".
- 10 de diciembre de 2022: Comienzan las protestas. Se convocaron protestas al rededor de todo el Perú, las concentraciones más grandes y organizadas fueron en el sur, siendo Ayacucho, Juliaca, Puno, Arequipa y Lima los focos más grandes de protesta. El estado, con el respaldo y el impuso del congreso, declaró el Estado de Emergencia, desplegó fuerzas policiales masivas; traídas de otras regiones; y sacó al ejercito para "mantener la paz y el orden".
- 15 de diciembre 2022: Comienzan las muertes. Este día, miles de manifestantes intentaron tomar el aeropuerto[1] de Ayacucho, la policía y militares respondió con fuego. 10 civiles murieron; testimonios y peritajes indicaron que la mayoría murió por disparos de fusil de alto calibre (FAL) en el tórax y la cabeza, a veces por la espalda. Se denunció que la policía impidió el paso de ambulancias y que el hospital no tenía capacidad ni insumos para atender la gravedad de las heridas.
- 9 de enero de 2023: El día más sangriento. Este episodio es conocido como "La masacre de Juliaca", durante el intento de toma el aeropuerto de Juliaca 18 personas perdieron la vida; 17 civiles y 1 policía; incluido un joven de 17 años que había ido a comprar alimento para sus animales y murió a balazos, y un médico (Marco Antonio Samillán) que fue asesinado mientras auxiliaba heridos. Se confirmó que las muertes fueron causadas por proyectiles de arma de fuego en el tórax y cabeza.
- Los siguientes dias: Otros focos de protesta y represión. En Arequipa, Puno a las represiones se les llamó la"Caravana de la Muerte". En Arequipa hubo fallecimientos en las inmediaciones del aeropuerto. En Puno y Juliaca se mantuvo en paro indefinido por más de un mes, con varios muertos más en bloqueos de carretera. En Lima el grupo el "Pueblo en lucha" se instaló en la universidad nacional de Ingeniería, hubo denuncias de desapariciones momentáneas y torturas a estudiantes por parte de agentes encapuchados.
La cobertura mediática
- Los medios de Lima: El Comercio, América Televisión, Latina, RPP. Se enfocaron en la "violencia de los manifestantes". Usaron términos como "terroristas", "vandálicos" y "delincuentes" para referirse a los protestantes, destacando el daño a la propiedad privada y a la infraestructura pública (como quema de comisarías).
- Los medios del Sur y Alternativos: Willakuy, Servindi, redes sociales, prensa regional. Denunciaron una "matanza estatal" y el racismo clasista de los medios de Lima. Mostraron los rostros de los campesinos muertos, la disparidad de fuerzas (policías con escopetas y fusiles vs. civiles con palos y piedras) y la falta de atención médica. Cuando videos de civiles muriendo en Ayacucho y Juliaca se hicieron virales en TikTok y Twitter (ahora X), los medios de Lima se vieron forzados a cubrir la gravedad de la represión, pero manteniendo una postura defensiva del gobierno.
- La prensa internacional: The New York Times, Washington Post, The Guardian y Amnistía Internacional. Criticaron duramente al gobierno peruano, señalaron el uso desproporcionado de la fuerza y racismo sistémico contra la población indígena y pobre.
Periodistas u "opinólogos" destacados
- Philip Butters. Defendió la intervención de las Fuerzas Armadas y de la "institucionalidad" para detener el "terrorismo vandálico". Argumentó que los manifestantes no eran protestantes pacíficos, sino "delincuentes" y "vandálos" financiados por el "narcoterrorismo" (el MOVADEF). Minimizó las muertes, sugirió que los fallecidos en Ayacucho o Juliaca murieron por "forcejeos" o por estar en el lugar equivocado. Sostuvo que el gobierno debía aplicar "mano dura" sin vacilar. Llegó a cuestionar por qué no metían "un balazo en la cabeza" para detener a quienes él llamaba vándalos y terroristas.
- Beto Ortiz. Calificó a los manifestantes como "salvajes" y "bestias". Sugirió que el ejército debía usar fuerza letal sin restricciones contra quienes intentaran tomar aeropuertos. Se burló de la cultura y costumbres de los protestantes del sur andino.
- Milagros Leiva. Descalificó constantemente a los manifestantes llamándolos "delincuentes" y cuestionó la inocencia de las víctimas. Una de sus narrativas recurrentes fue preguntar "¿quién financia esto?", sugiriendo que las muertes eran culpa de azuzadores de izquierda y no de la represión policial.
- Aldo Mariátegui. Justificó la represión argumentando que los países no pueden permitir que grupos tomen infraestructuras críticas como aeropuertos. Sostuvo la teoría de que el país está dividido entre una "Perú civilizado" (Lima y la costa) y un "Perú atrasado" (la sierra) que no entiende la democracia. Negó que se tratara de una masacre, afirmando que las fuerzas del orden actuaron dentro de su derecho a la defensa ante agresiones violentas.
La respuesta de las autoridades e instituciones
- Dina Boluarte. Inicialmente pidió diálogo, pero tras un mes cambió de discurso. Llamó a los manifestantes "vándalos y terroristas" y acusó a bandas criminales de financiarse con el tráfico de tierras. Se negó rotundamente a renunciar. Su frase más polémica fue "Puno no es el Perú". También afirmó ante la prensa extranjera que las muertes fueron por "armas artesanales" (dum-dum) traídas por los propios manifestantes, teoría desmentida por pericias forenses.
- Alberto Otarola (Ministro de Defensa). Defendió la "proporcionalidad" de las fuerzas armadas. Argumentó que los soldados y policías "defendían la democracia" y tenían "derecho a la legítima defensa" ante ataques letales. Culpó a los manifestantes de sus propias muertes, llamándolos "grupos violentistas organizados".
- Congreso. Liderados por parlamentarios de Fuerza Popular (Keiko Fujimori), Avanza País (Hernando de Soto) y Alianza para el Progreso (César Acuña), apoyaron al gobierno ciegamente para evitar que el "abismo" de Castillo regresara. Se opusieron a adelantar las elecciones.
- Destaca Jorge Montoya (Congresista por Renovación Popular). Fue explícito en pedir "balas" y no perdigones. Declaró que en un estado de emergencia "no existe la proporcionalidad, existe la supremacía de la fuerza".
- Hernando de Soto (ExCandidato de Avanza País). El es la razón por la que ese partido tiene bancada en el congreso. Apoyó la mano dura, justificando la represión bajo el argumento de defender el estado de derecho.
- Rafael López Aliaga (Alcalde de Lima, Renovación Popular). Se mostró favorable al uso de la fuerza pública para desbloquear vías. Sugirió que se debía "disparar" a quienes cortaran las carreteras. Llamó a los manifestantes "vándalos" y pidió apoyo a la Policía Nacional del Perú (PNP).
- CONFIEP. Lamentaron los bloqueos de carreteras y el daño al turismo, pidiendo "restaurar el orden" para no perder la campaña navideña o escolar.
Personalmente condeno los actos de vandalismo, la violencia jamas llevará a la paz, sin embargo, empatizo con la frustración que lleva a las personas a escalar sus actos de protesta para sentirse escuchados. ↩︎